Siempre pensé que el enamorarse está muy lejos del amar. E incluso que el estado de enamoramiento no es definitivo sino que, además, suele ser bastante corto. La mayoría de las veces que comente este pensamiento con alguien, no estuvieron de acuerdo con esta idea. Por lo general obtuve la respuesta de que siempre que estás con alguien estás enamorado, a menos, obviamente que te quieras separar. Hasta me han dicho “Obvio que estoy enamorado de mi novio, sino para que voy a estar con él”.
Por su puesto que el estar de acuerdo o no con esta idea depende de qué significa para cada uno estar enamorado (y también qué significa amar).
Para que todo lo anterior tenga sentido, veamos que entiendo por estar enamorado
Cuando uno se enamora no piensa en nada ni en nadie más. Esa mágica persona está todo el tiempo en la cabeza del enamorado. Uno siente que no puede ser más feliz, y quisiera estar todo el tiempo con el otro. Hasta los amigos y la familia suelen ser una molestia en ese momento, ya que distraen y quitan tiempo que podría ser aprovechado con el amor perfecto que creemos que encontramos. Esa dichosa persona es sin duda la más hermosa en todo sentido. Hasta sus defectos son hermosos.
Con la definición anterior, la idea de estar enamorado permanentemente resulta bastante loca. O más bien, imposible. Está claro que nadie conserva esa pasión por siempre. Está claro que tarde o temprano esa maravillosa personita se va a bajar del pedestal en el que la pusimos, y ahi, al verla mas de cerca, vamos a encontrar muchos defectos o cosas que no nos gustan que antes no se veían. Y hasta esas imperfecciones que tanto nos gustaban, nos empiezan a molestar.
Bueno, suena un poco trágico, pero yo creo que está bien así. Un mundo donde esté lleno de enamorados se me hace bastante pelotudo. Nadie tendría demasiado amor por sí mismo, nadie disfrutaría de sentir la diferencia entre enamorarse y amar. Y estaríamos bastante engañados.
Es más, empiezo a pensar que amar y enamorarse son cosas excluyentes. Es decir, estoy pensando que en realidad es imposible amar en serio cuando uno está enamorado. Aún sintiendo que ama, no ama en realidad a la otra persona, sino a una idealizada que no existe, y que es tal como nosotros la vemos cuando estamos en este estado. Como consecuencia, el hecho de amar implica no estar enamorado, ya que justamente consiste en conocer bien, aceptar los defectos y convivir con ellos, quererse a uno mismo y sentirse de igual a igual con el otro.
Se me ocurren ahora algunas preguntas que ponen en evidencia mis afirmaciones: ¿porqué son tan frecuentes las historias de infidelidades?, ¿porqué son tan frecuentes los problemas de convivenvia?…
La cosa es que el otro día leí un texto en un libro que me prestaron que está mas o menos de acuerdo con lo que pienso, asi que decidí poner todo esto y por su puesto incluir la parte del relato que está en el libro. El texto agrega un estado entre el enamorarse y el amar.
Aclaro que no es un libro de autoayuda o esas boludeces, sino que es de un psicólogo que puso varias experiencias de análisis en un libro.
Por si a alguien le interesa, es de “Historia de diván” de Gabriel Rolón (sí, el del programa de Dolina).
Aca está:
en una sesion hablabamos con dario acerca de su relacion de pareja y surgio el tema del amor.
-obvio que la amo.¿mira lo que me preguntas?
-yo no lo veo tan obvio. el amor es algo mucho mas complejo de lo que uno cree.
-explicate.
como buen docente, dario amaba las explicaciones.yo solia no darcelas, pero esa vez me parecio oportuno introducir una mision nueva sobre el tema para que pudiera pensar en lo que le pasaba.
-podriamos decir, aunque suene esquemàtico, que hay tres momentos en el desarrollo del amor maduro: enamoramiento, desilucion y aceptacion de la realidad.
en el primer momento, el amado es alguien maravilloso, no tiene defectos, nadie es mejor que el, esta terriblemente idealisado, casi endiosado. el amaddo se ve engrandecido y en cambio uno se va enpequeñesiendo, hasta el punto tal de no poder entender como alguien tan perfecto se a fijado en uno.
en el segundo momento comenzamos a percibir algunas inperfecciones en la persona amada.vemos que antes determinadas situaciones su caracte no es el mejor, que algunas cosas se equivoca, y esos rasgos, que ya estaban pero que el enamoramiento nos inpedia percibir, nos producen penas y desilusion y ahci como en el primer momento ya queriamos casarnos y estar juntos toda la vida, este segundo momento es probable que queramos que se valla para siempre.
-entonces, ¿que se debe hacer?
-reconocer que ambos momentos son engañosos, y que ninguno de los dos es el amor.
-¿y que es el amor, entonces?
-el amor seria un tercer momento en el cual vemos al otro como es. ni tan idealisado ni tan degradado. no es dios ni el demonio. disfrutamos de sus virtudes y aceptamos sus faltas. y apesar de ellas lo aceptamos y podemos ser felices a su lado. recien ahi pedemos hablar de una amor maduro con posibilidades de proyectarse en el tiempo de una manera sana. por que la clave del amor como me dijo una ves mi analista, esta en reconocer los defectos del otro y preguntarse sinceramente si uno puede tolerarlos sin estar todo el tiempo protestanto, y ser feliz a pesar de ello.

En una sesión hablabamos con Darío acerca de su relación de pareja y surgió el tema del amor.
– Obvio que la amo. ¡Mirá lo que me preguntas!
– Yo no lo veo tan obvio. El amor es algo mucho mas complejo de lo que uno cree.
– Explicate.
Como buen docente, Darío amaba las explicaciones. Yo solía no dárselas, pero esa vez me pareció oportuno introducir una visión nueva sobre el tema para que pudiera pensar en lo que le pasaba.
– Podríamos decir, aunque suene esquemático, que hay tres momentos en el desarrollo de un amor maduro: enamoramiento, desilusión y aceptación de la realidad.
En el primer momento, el amado es alguien maravilloso, no tiene defectos, nadie es mejor que él, está terriblemente idealizado, casi endiosado. El amado se ve engrandecido y en cambio uno se va enpequeñeciendo, hasta el punto tal de no poder entender como alguien tan perfecto se a fijado en uno.
En el segundo momento comenzamos a percibir algunas inperfecciones en la persona amada. Vemos que ante determinadas situaciones su caracter no es el mejor, que en algunas cosas se equivoca, y esos rasgos, que ya estaban pero que el enamoramiento nos impedía percibir, nos producen pena y desilusión y así como en el primer momento ya queríamos casarnos y estar juntos toda la vida, en este segundo momento es probable que queramos que se vaya para siempre.
– Entonces, ¿qué se debe hacer?
– Reconocer que ambos momentos son engañosos, y que ninguno de los dos es el amor.
– ¿Y qué es el amor, entonces?
– El amor sería un tercer momento en el cual vemos al otro como es. Ni tan idealizado ni tan degradado. No es Dios ni el demonio. Disfrutamos de sus virtudes y aceptamos sus faltas. Y a pesar de ellas lo aceptamos y podemos ser felices a su lado. Recién ahí podemos hablar de una amor maduro con posibilidades de proyectarse en el tiempo de una manera sana. Porque la clave del amor, como me dijo una vez mi analista, está en reconocer los defectos del otro y preguntarse sinceramente si uno puede tolerarlos sin estar todo el tiempo protestanto, y ser feliz a pesar de ellos.